Qué caracteriza una vivienda de diseño único y su proceso creativo

Hay quien piensa que ante un nuevo proyecto el trabajo del arquitecto empieza delante del ordenador, dibujando líneas sobre un plano.

En mi caso el inicio es bastante antes.

Mi trabajo en este sentido comienza cuando intento entender cómo quiere vivir la persona o cómo quieren vivir las personas que me han confiado su proyecto.

Creo que ahí reside en gran medida la diferencia entre diseñar una vivienda en general y proyectar una casa de diseño único. Así comienza el proceso para dar rienda suelta a mi creatividad como arquitecto sin perder de vista en ningún momento las necesidades y preferencias de los promotores.

 

El diseño empieza con las preguntas adecuadas

 

Cuando inicio el proceso para diseñar una casa que busco que tenga un estilo único trato de hacerme preguntas que podrían parecer muy básicas, pero que aportan una información valiosísima para que el resultado cumpla con las expectativas e incluso las supere, por qué no.

– ¿Cómo es vuestro día a día?

– ¿Dónde pasáis más tiempo?

Solicita tu presupuesto

– ¿Os gusta cocinar mientras habláis con la familia?

– ¿Buscáis intimidad o una relación más abierta con el exterior?

Otras podrían ser: ¿Os imagináis desayunando al sol?, ¿necesitáis un espacio para trabajar desde casa?, ¿cómo queréis sentiros cuando crucéis la puerta al volver del trabajo?

Algunas personas podrían llegar a mi estudio esperando hablar directamente de metros cuadrados o planos técnicos. Sin embargo, para que el resultado final de un proyecto conecte realmente con quienes lo encargan la conversación debe tener en cuenta su forma de vivir.

Esa información acaba teniendo mucho más valor que cualquier tendencia arquitectónica.

 

Diseñar con libertad, no imponer una idea

 

Es conveniente huir de la imagen del arquitecto que llega con una propuesta cerrada y pretende convencer al cliente de que esa es la mejor solución.

Yo entiendo mi trabajo de otra forma.

Cada proyecto es un proceso de construcción compartida. En esta web verás que hablo a menudo de cocreación.

Mi responsabilidad consiste en aportar criterio, experiencia y conocimiento técnico para transformar unas necesidades en una arquitectura coherente. Eso implica escuchar mucho.

También es preciso, por supuesto, saber decir que no cuando una decisión puede perjudicar el resultado final.

No todo lo que una persona imagina funciona bien desde el punto de vista arquitectónico. De todos modos, casi siempre existe una solución que da forma e incluso mejora esa idea inicial sin perder su esencia. Mi responsabilidad en todo caso es encontrarla para que mis clientes no tengan que alejarse de aquello con lo que han soñado.

 

Creatividad cuando hay límites

 

Curiosamente, muchas de las mejores soluciones aparecen cuando existen condicionantes. Me ha pasado alguna vez que me he encontrado con alguna parcela que parecía imposible. Hablamos de un proyecto así en este mismo blog, en este artículo.

En otras ocasiones, me he topado con una orientación complicada o una normativa urbanística estricta que podría condicionar a priori el trabajo creativo.

Lejos de limitar el proyecto, esos condicionantes suelen hacerlo más interesante. Lo convierten en un desafío y obligan a pensar más o mejor, a ser más creativo, a innovar.

Este tipo de situaciones llevan frecuentemente a encontrar respuestas que probablemente no aparecerían en un contexto completamente libre.

 

De una vivienda cualquiera a una casa de diseño

 

¿Qué convierte una casa en una vivienda de diseño? No creo que la respuesta sea simple. No entiendo que sea por una fachada llamativa, un gran voladizo, materiales exclusivos o alineación con tendencias. Es decir, por un único detalle.

Una casa de diseño empieza a diferenciarse cuando todas las decisiones responden de forma coherente a las necesidades únicas de sus propietarios.

– Cuando la luz entra donde debe entrar.

– Cuando el recorrido tiene sentido.

– Cuando las proporciones generan calma o son armoniosas.

– Cuando la arquitectura no llama simplemente la atención.

Ahí es donde adquiere realmente importancia el verdadero diseño y entonces el trabajo del arquitecto transforma algo en ti, te hace sentir bien o te emociona.

 

La arquitectura que permanece

 

Las modas cambian, los materiales evolucionan, las tendencias pasan. Sin embargo, hay decisiones que siguen funcionando veinte años después.

– La buena orientación.

– La relación con el exterior.

– La proporción.

– La luz natural.

– La funcionalidad.

Esos son los aspectos que intento priorizar en cada proyecto.

No busco una casa de diseño único que sorprenda el día que se termina de ejecutar o el día que presento la primera imagen.

Busco casas de diseño único que no dejen jamás de emocionar mientras cumplen sus principales funcionalidades.

 

Mucho antes del primer plano

 

El diseño de una casa empieza, por tanto, antes incluso del primer boceto. Es preciso mantener una escucha activa desde el principio, saber observar y entender con claridad cómo quieren vivir quienes habitarán ese espacio.

A partir de ahí tiene sentido empezar a dibujar, no antes, ya que más allá de la inspiración, una casa de diseño único nace de comprender a las personas para las que va a ser construida.

Agenda una cita